Author: Zoquett
•martes, enero 31, 2012
Linda linda la negrita callejera que adoptamos el domingo. Lindo su aliento a perrito cachorro, lindas sus garrapatas y consecuentes rascadas, linda su manía (por ahora, cruzo los dedos) de hacer su popó en el patio en sus leves 3 meses.

Pero entre tanta parafernalia, alguien no está feliz.



Y ese alguien.... podría vengarse.

PODRÍA.
Author: Zoquett
•miércoles, enero 25, 2012
"Zoqueta" no viene porque sí. Si me van leyendo, y más aun los que me leen hace rato, ya lo habrán notado.

¿Qué dije de las vacaciones? Que llevaría a Vendetta para sacar fotos y que él les cuente la historia a la vuelta, desde su punto de vista.

¿Qué me di cuenta al llegar al aeropuerto? Que Vendetta se quedó cagándose de risa arriba de mi cama, y no había chance de venir a buscarlo.

La segunda vez que me pasa. Bueno, nadie puede decirme que no le rindo tributo a un apodo tan bien logrado.

Próximamente: Algunas fotos de San Juan y anécdotas de un lugar mucho muy bonito :-)

Ahora sí, me retiro a seguir trabajando. Ah... la maravillosa rutina...
Author: Zoquett
•sábado, enero 14, 2012
Lunes será, por fin, día en que nos rajemos a tierras sanjuaninas una semanita. Vamos a por un poco de tranquilidad no porteña, paleontología, calor no húmedo, a ver si nos desestresamos un poco que tamos todos medio loquitos por acá.
A la vuelta, por supuesto, las aventuras del perro re copado, que esta vez dice que sí va a salir en las fotos. Ya fue a la peluquería y se bañó, después de unos cuantos años. Que mugriento que es, pobre!

Hasta la vuelta! :-)


Vendetta les manda saluditos, dice.
Author: Zoquett
•lunes, enero 09, 2012
Querido dios:
Hoy tuve que salir a la calle, muy a mi pesar luego de observar en el pronóstico que decía "37 grados centígrados".



Gracias eh, sos re amable.
Gracias.
Author: Zoquett
•jueves, diciembre 29, 2011
El tiempo sigue pasando, y para este blog no es excepción. Otra despedida de año más!
Generalmente se me ocurre hacer un balance, como mucha gente lo hace, pero este sí que fue un año que quiero que se termine. No fue para nada fácil, y no tengo un balance positivo, pero como no me gusta ser emo y sentarme a llorar mientras miro por la ventana, solamente digo que espero que lo que venga más adelante, sea mejor.
Cambiar de año en realidad es una pavada, es una fecha, una cosa que no tiene mucho sentido. No es que el tiempo se detiene, toma un descanso y vuelve a arrancar. Es todo lo mismo, la verdad. Pero como tengo una necesidad, unas ganas de que algunas cosas queden lo más "apartadas" (olvidarlas no quiero), voto porque el cambio de año sea positivo, y me mentalizo en que va a ser positivo.
Así que desde mi humilde hogar bloggeril que cual mercadito de barrio sigue vivo, aunque los grandes hipermercados lo quieran cerrar (?), les deseo, mis queridos amigos lectores, un muy feliz año nuevo. Beban, abracen gente querida, olviden la mala onda, disfruten de echarse a mirar el cielo mientras conversan sobre boludeces, acaricien mucho a sus mascotas, en fin! Como más les guste.
Un placer seguir acá compartiendo tanta pelotudez junta (y algunas no tan pelotudas) con ustedes.

SHALÚ!
Author: Zoquett
•martes, diciembre 27, 2011
Hay gente que llega a este blog buscando cosas... especiales.

¿Bola de bolos de c3po?
¿¿Viernes de los osos??

¿LO QUÉ?
Author: Zoquett
•martes, diciembre 20, 2011
Ayer escuchaba a unas señoras quejarse en cierto local de mi barrio, tema: regalos de navidad.
Una decía que tenía 10 nietos, la otra decía que tenía 2, la otra no comentaba nada pero miraba con cara de interés (?). Una contaba que con pavaditas llenaba el árbol (entre esas pavaditas, unas botellitas de sales de baño bien pitucas que estaba comprando ahí), la otra contaba que sus nietos ya le habían mangueado cosas, entre ellas un "dragón de playmobil" (dicho sea de paso, ¿por qué no sé yo de ese artilugio feliz?).
La cuestión es que recordé lo que era "esperar" que llegara la fiesta para ver qué nos había traído el buen y abrigado hombre de rojo cada 25. Y mientras recordaba eso, pensaba en los billetes que tenía en mi billetera, con una esperanza de vida muy corta, y probabilidades del 0% de llegar a convertirse en regalos para todos los que debería comprar (pero como "debería" no es acompañado por "querría", no me termina de molestar).
Entrañable sensación de que los regalos le van a llegar a uno, contra la de tener que salir a comprar regalos para el resto.
Aparte, los regalos que llegan en la adultez (90% ropa) no se comparan con las maravillas de la niñez, como la casita de Pinypon, o la torre de Rambo que le regalaron a mi hermano una vez. Ah, que maravillosas épocas de felicidad.
Ser adulto no rinde. Ni emocional, ni económicamente.