23 de mayo de 2011

Una puerta que tardó en cerrarse

Si hay algo que me gustó muchísimo siempre, desde pequeña, fueron los muñecos de peluche. Siempre que podía pedía que me regalaran, o compraba yo, o los "pescaba" de las máquinas de muñecos (una gran habilidad que siempre tuve).
Con el correr de los años, y a pesar de haber ido creciendo, aún hoy esos pequeños animales estáticos suavecitos me siguen maravillando, tanto que de vez en cuando seguí comprando alguno, o me siguen regalando, y yo los sigo juntando y acumulando en mi habitación.

Esto es solo una parte, para que sepan.

Jamás pensé en regalarlos, porque para mi cada uno es un recuerdo. Cada uno tiene algo que me lleva a pensar en algo... el primer peluche que "pesqué", los que me regaló mi papá (nunca fue demostrativo, y para mi que alguna vez me haya regalado un peluche significó mucho en su momento), peluches que me regalaron mis amigos, que me compré yo en alguna salida... todo me recuerda algo. Pero en el fondo de mi corazón siempre supe que algún día iba a tener que dejarlos ir.
En estos momentos estoy planeando seriamente mudarme de la casa de mis padres en un plazo de aproximadamente 1 año. Puede parecer raro que me fije un objetivo tan a futuro, pero como sé que en breve voy a tener otro trabajo más con el cual ahorrar, ya no lo veo como "algo que puede suceder", si no como algo que sucederá.
Hoy, limpiando esta habitación, entre tanto peluche me di cuenta que no me los voy a llevar cuando me mude. Quizá 5 o 6 de los pequeñitos que son los que más me gustan, pero no todo el resto. Y caí en la cuenta de que cuando yo no esté, ellos van a quedar solos, juntando polvo, decorando una habitación sin sentido.
Me llené de valor, agarré una bolsa de consorcio muy grande... y la llené.


Puede parecer tonto, pero yo veo esto como un ciclo que cierro. No son recuerdos que quiero apartar, ni cosas que ya no me interesa tener en cuenta, si no que no necesito de estos pequeños peluditos para recordar lo feliz que me hicieron en su momento. La grata compañía imaginaria que supieron ser, y que hoy decido que quiero que lo sea de alguien más.
Yo los necesité y los tuve, ¡y pucha si los disfruté! Ahora, que los disfrute alguien más, que también los necesite.
Serán lavados y embolsados hasta el próximo día del niño (Agosto), donde buscaré alguna de esas juntadas que se hacen para enviar alimentos/juguetes a niños necesitados, y aportaré a mis amigos peludos, para que vayan a regalar sonrisas a otros rincones de Argentina.

Les digo gracias por cada momento, y hasta luego, mis amigos. Ha sido un placer crecer con ustedes.

8 comentarios:

Cony dijo...

Yo hice lo mismo en tres tandas, pero en la huida de la casa de mamá los necesité más que a mi DNI para sentirme "yo misma" y aca estan, decorando mi casa de "adulta"

Mr. Popo dijo...

Supongo que con Toy Story 3 alguna lagrimita se te habrá escapado, no?

ShaD dijo...

UUfff! mi puerta también tardó en cerrarse... es más, hasta me negué a regalar a mi muñeca barbie tropical llamada "JEM" JAjajJ! nunca se irá de mi lado la la la

Hablando en serio, te felicito por dar este gran paso, harás mucho muy feliiices a muchos niños n__n

Ailaviuu ami :)

Hugo dijo...

Lindop gesto, ojalá sigan sacando sonrisas a muchos chicos.

Zoquett dijo...

Mr Popo: Sabelo que sí. Lloré mucho con esa parte de la peli justamente, jajajaja. Al final soy una maricona!

Ohzí, muchos niños querrán amar a mi Winnie the Pooh y mi Tiger! :)

yoquemebusco dijo...

Si, yo tuve una etapa de ositos. Todavía conservo dos o tres, los otros los di también, la ventaja que tuve fue que, como estaba de educadora scout y habíamos hecho una campaña para juntar y entregar regalos en el día del niño, pude ver la cara de los niños que los reciberon. Priceless.

¡salú!

Lucía

Anónimo dijo...

me olvidaba
A Vendetta NOO!

Zoquett dijo...

Vendetta se va conmigo, a nuestro futuro nuevo [y primer, realmente] hogar :)
Junto con algunos otros :P