3 de noviembre de 2009

Quemo oloroso

El fumador bien sabe que hay una vestimenta a la cual no hay forma de quitarle el olor a cigarrillo impregnado, y esa vestimenta es la magnífica campera de jean. Compañera de emociones, tan amada en mi más tierna adolescencia, no abriga un sorete pero todos la usamos igual. Recuerdo que era la única cosa que vestía a la que no podía taparle el hedor a pucho antes de volver a casa, donde no supieron que fumaba hasta 7 años después de haber empezado [siempre fui buena ocultando esos aromas tabaquiles].

Ahora bien, si hablamos de olores de adminículos fumables, no suelo sentir olor a porro en la ropa de la gente. Pero hoy he comprobado que la campera de jean tampoco es excepción para este aroma volátil y lleno de colores locos, puesto que un personaje rockanrolero [unos 45 años, campera de jean rotosa llena de parches de AC/DC] apestaba a faso por donde se lo oliera. Lo tenía al lado, paradito en el colectivo, y destilaba olor a faso, fuerte y claro [como la publicidad del churuflo ese para escuchar el sonido de "un alfiler caerse", de Sprayette].

Al final, la campera de jean era una botona hija de puta.

4 comentarios:

Rubén Greco Rótolo dijo...

Jajajjaja

La campera de jean conserva aromas a fuerza de no lavarse! (ni le cuento mi chaleco de jean -el cual antes fuera campera)

No obstante, el lugar mas propicio a conservar los olores cannábicos es la barba, cuanto mas tupida mejor se conserva...

unServidor dijo...

Me niego a que me fumen la barba.

Cadaver_Exquisito dijo...

Mi ultimo porro fue cuando Alfonsin era todavía presidente. La levis con corderito da cuenta de ello...

Cadáver_Exquisito (deschavándose que ya no se cuece en el primer hervor...)

flo dijo...

ESta hablando de faso!!! XD