13 de agosto de 2012

Aprender

A una semana nomás de habernos mudado, ya nos empezamos a dar cuenta de esas pequeñas cosas de las que uno no está al tanto cuando todavía vive en la casa de sus padres. Esas cosas que te dicen siempre, sobre todo cuando te quejás de ayudar en algo (ejemplo: ir a hacer las compras), pero no terminás de "entender" del todo (o te hacés el boludo, ¡bah!).
En este poco tiempo ya nos dimos cuenta que ir al supermercado es un viaje de ida. Comprar la comida no es cosa fácil, tanto por el tiempo que se invierte como por el dinero. Los sueldos no crecen exponencialmente con el precio de las cosas, esto lo sabemos todos, pero hasta que no tenés que ir con TU sueldito de morondanga al supermercado a apañarte de las cosas necesarias, no terminás de caer en esta realidad de mierda donde a veces te conviene comprar una lata de arvejas marca COTO, porque la de INCA sale dos pesos más. Donde si querés darte el gusto de garpar 20 mangos un queso (que es sinceramente eso, un gusto, porque te dura lo que un pedo en una canasta) por ahí tenés que decir "bueno, X cosa la compro en la próxima". Y ni hablar si tenés gente a comer a tu casa y no querés pasar por rata y tener solamente agua y galletitas pedorras (¡con suerte!) para ofrecer.


También nos damos cuenta que no es lo mismo convivir solos que en una casa con más gente. Nosotros al menos, vivíamos los dos juntos pero con mis viejos. Si bien siempre estábamos encerrados en la habitación (donde estaban las computadoras, la play y la cama: las tres mejores cosas de la casa), había situaciones que compartíamos. Algunas noches safaba de cocinar. La ropa se lavaba toda junta y mi vieja tenía la costumbre de hacerlo antes que el resto de la humanidad siquiera piense en despertarse. Planchaba en momentos extraños de la noche sin avisarle a nadie. La casa la mantiene limpia una señora que va dos veces por semana. Las compras las hacíamos entre todos en distintos momentos.
Acá tenemos que aprender a ir turnándonos para hacer las cosas. Yo cocino siempre, eso seguro, pero a veces él se ofrece por lavar los platos. Todavía no pude lavar casi nada de ropa porque hubo pocos días sin lluvia (hoy recién, pero tres boludeces) así que estuvimos aprovechando un lavadero que hay cerca, pero al menos él planchó sus camisas. Nos peleamos porque le pasa un trapo al piso pero yo lo sigo viendo sucio (no es que soy enferma, es que este piso es re buchón). Y a todas esas cosas que los que viven solos hace tiempo ya deben saber, hay que sumar que yo muchas veces trabajo los fines de semana. Hoy sin ir más lejos, se iban mis suegros después de pasar el día con nosotros a eso de las 8 de la noche y yo ya miraba con tristeza el plano arriba del escritorio, esperándome, porque lo tenía que entregar antes del lunes. Ahí se me fueron dos horas de mi libertad.


Mudarse los primeros días de mes también trae consigo esas perlitas divinas de la vida, a nosotros por citar un ejemplo a los dos (sí, D O S) días de estar acá adentro, nos trajeron la boleta de las expensas. ¡Unos divinos totales! ¡Y todavía el reventado del administrador me dio la bienvenida al edificio mientras me daba el palelito del infierno! Y ya el viernes, abajo de la piedrita de entrada que usan para sostener las boletas de todos los inquilinos y que no se vuelen al carajo con el viento, la boletita de gas. Manga de hijos de puta, ¡ese gas es del mes pasado!

Es increíble lo que cambia todo a sólo 8 días de vivir en otra parte. Y obvio, todavía no me acostumbro. Sigo sintiendo que estoy de vacaciones, como si fuera un alquiler temporario. Pero en este caso todo lo que hay de la puerta hacia adentro, es NUESTRO.

Que extraño poder decir eso. Aunque el sueldo no alcance, aunque nos apretemos en otras cosas, aunque puteemos al sistema porque no ganamos mejor...ES GENIAL.

3 comentarios:

Bella dijo...

You've got a keeper!!

Como dijo una compañera de trabajo el sábado, no es que ellos nos "ayudan" sino que hacen su parte de lo que les corresponde ya que ellos también viven ahí jajajaja


Lo bueno es que la convivencia se ve que empezó sin problemas. Si de entrada tu chico ya hace todo eso, van por RE buen camino :D

Maximus dijo...

En cuanto te acostumbres al Super, puf, vas a hacer maravillas con 100 mangos. Tengo un master en eso, luego de más de diez años de ida al mercado. Podría dar clases XD
Denle para adelante que nada vale más que la libertad, lo demás no importa, como decía San Martín (?)

mat0 dijo...

Es verdad, es una mierda ir al super! Jaja!! Que bueno que ya se hayan podido acomodar amiguita.
Yo te cuento que estoy acá en la plata, hoy vamos a ver a Dream con el Juancho. Que tal estuvo? Si lees esto, escribime al whasa.
Un besote!!