20 de diciembre de 2011

No rinde

Ayer escuchaba a unas señoras quejarse en cierto local de mi barrio, tema: regalos de navidad.
Una decía que tenía 10 nietos, la otra decía que tenía 2, la otra no comentaba nada pero miraba con cara de interés (?). Una contaba que con pavaditas llenaba el árbol (entre esas pavaditas, unas botellitas de sales de baño bien pitucas que estaba comprando ahí), la otra contaba que sus nietos ya le habían mangueado cosas, entre ellas un "dragón de playmobil" (dicho sea de paso, ¿por qué no sé yo de ese artilugio feliz?).
La cuestión es que recordé lo que era "esperar" que llegara la fiesta para ver qué nos había traído el buen y abrigado hombre de rojo cada 25. Y mientras recordaba eso, pensaba en los billetes que tenía en mi billetera, con una esperanza de vida muy corta, y probabilidades del 0% de llegar a convertirse en regalos para todos los que debería comprar (pero como "debería" no es acompañado por "querría", no me termina de molestar).
Entrañable sensación de que los regalos le van a llegar a uno, contra la de tener que salir a comprar regalos para el resto.
Aparte, los regalos que llegan en la adultez (90% ropa) no se comparan con las maravillas de la niñez, como la casita de Pinypon, o la torre de Rambo que le regalaron a mi hermano una vez. Ah, que maravillosas épocas de felicidad.
Ser adulto no rinde. Ni emocional, ni económicamente.

2 comentarios:

yoquemebusco dijo...

jajajajaja "ser adulto no rinde" jajajajajjajajajaja creo que en estas épocas no, no rinde pero yo he encontrado en la adultez algo que me maravilla...
Con todo ¡¡quiero un dragón Playmobil!! no se qué carajo es eso pero suena buenísimo =O

¡salú!

Lucía

JuanM dijo...

Coincido, no rinde para nada.
Yo hice las compras de navidad un rato antes de las 20 horas del 24, y gasté mucha más plata de la que hubiera querido.
Maldita navidad (?)