13 de diciembre de 2011
6 de diciembre de 2011
Leyes
A veces (MUY seguido) pienso que debería haber una Ley para permitir (o prohibir) que una mujer lleve maquillaje. De esta manera, quienes no son aptas para dicha tarea cotidiana, deberían pagar una multa por arruinar el paisaje urbano con su ingrata presencia.
Estudiar y trabajar ocasionalmente por el microcentro porteño me invitan a admirar los más impúdicos intentos de belleza, que me llevan a hacerme tres preguntas:
1- ¿Será ciega?
2- ¿No tiene a nadie conocido que le diga que parece un mamarracho?
3- ¿Será ciega?
OK, eran dos preguntas. ¡Pero una es muy recurrente!
Estudiar y trabajar ocasionalmente por el microcentro porteño me invitan a admirar los más impúdicos intentos de belleza, que me llevan a hacerme tres preguntas:
1- ¿Será ciega?
2- ¿No tiene a nadie conocido que le diga que parece un mamarracho?
3- ¿Será ciega?
OK, eran dos preguntas. ¡Pero una es muy recurrente!
3 de diciembre de 2011
Mi país
¡Que hermoso mi país y que decente! Y ni hablar de la provincia donde me tocó vivir.
Un lugar donde a la noche (2am) te vas a tomar un colectivo para volver a tu casa, repleto de adolescentes, vos gil trabajador a esa hora ya no servís ni para perro y vas a querer ir durmiendo, pero la cantareta constante a los gritos y los "eh guacho" de chicos vestidos con prendas de marca y piercings de colores por todos lados te lo van a impedir notablemente.
Un lugar donde la gente no deja de traer inútiles al mundo que pueblan las calles y todos los lugares públicos donde vos querés ir y estar tranquilo, vos que no jodés a nadie, y no es por tu edad. A esa edad no jodías de esa manera tampoco.
Cuando me pasan cosas como esa pienso "¿Qué mierda tienen sus padres en la cabeza?" o "¿Cómo dejan que sus hijos salgan así a la calle?" y, por qué no, "¿Los crían realmente o los tienen de potus de cocina?".
Me quedo con una frase del libro que estoy leyendo ("A storm of swords"), en donde uno de los personajes principales hace referencia a la forma de vida de los salvajes:
Si los vas a escupir, por lo menos fijate que lo que haya salido de ahí terminé siendo medianamente decente. En el reino animal, todo cachorro tiene que ser enseñado antes de salir a arreglárselas solo...
Un lugar donde a la noche (2am) te vas a tomar un colectivo para volver a tu casa, repleto de adolescentes, vos gil trabajador a esa hora ya no servís ni para perro y vas a querer ir durmiendo, pero la cantareta constante a los gritos y los "eh guacho" de chicos vestidos con prendas de marca y piercings de colores por todos lados te lo van a impedir notablemente.
Un lugar donde la gente no deja de traer inútiles al mundo que pueblan las calles y todos los lugares públicos donde vos querés ir y estar tranquilo, vos que no jodés a nadie, y no es por tu edad. A esa edad no jodías de esa manera tampoco.
Cuando me pasan cosas como esa pienso "¿Qué mierda tienen sus padres en la cabeza?" o "¿Cómo dejan que sus hijos salgan así a la calle?" y, por qué no, "¿Los crían realmente o los tienen de potus de cocina?".
Me quedo con una frase del libro que estoy leyendo ("A storm of swords"), en donde uno de los personajes principales hace referencia a la forma de vida de los salvajes:
(...) Ellos no tienen leyes, no tienen honor, ni simple decencia. Se roban sin descanso entre ellos mismos, procrean como bestias, prefieren la violación al matrimonio, y llenan el mundo con niños bastardos.Pensar que el libro está ambientado en una época muchísimo anterior a esta, pero la idea, a mi parecer, se sigue manteniendo. Todavía hay gente cavernaria que cree que está para traer pelotudos al mundo nada más, y que se arreglen solos. ¿Creerán que somos una máquina de escupir gente por abajo nada más?
Si los vas a escupir, por lo menos fijate que lo que haya salido de ahí terminé siendo medianamente decente. En el reino animal, todo cachorro tiene que ser enseñado antes de salir a arreglárselas solo...
1 de diciembre de 2011
Feisbuk
Yo sé que es una obviedad que se cae de madura, pero cuando veo cosas como esta...
...me sigo sorprendiendo de la cantidad de pelotudos que, imagino, van a darle click al link y realmente acceder a tremebunda estupidez.
Igual, si hay que ponerse a hacer un análisis de las cosas que se ven en el caralibro, no terminamos más.
Igual, si hay que ponerse a hacer un análisis de las cosas que se ven en el caralibro, no terminamos más.
19 de noviembre de 2011
Engaña pichanga
Situación: pizzería de pequeño tamaño (pero gran sabor, y por eso nos hicimos adictos).
Entramos a ver si había alguna mesa copada, y por supuesto todas las copadas estaban ocupadas ya (los boxes que están contra la pared, que tienen silloncitos, por ejemplo).
Novio mira hacia el fondo señalando una imagen y exclama: "Allá hay más lugar!"
Z: "Ese es el espejo......."
PLOP!
Entramos a ver si había alguna mesa copada, y por supuesto todas las copadas estaban ocupadas ya (los boxes que están contra la pared, que tienen silloncitos, por ejemplo).
Novio mira hacia el fondo señalando una imagen y exclama: "Allá hay más lugar!"
Z: "Ese es el espejo......."
PLOP!
11 de noviembre de 2011
Caprichito mañanero
Era una mañana como cualquier otra a bordo del colectivo que me llevaría a la facultad. Bueno.. no era como cualquier otra, yo iba SENTADA. Algo que no sucede nunca bajo ningún punto de vista. Imaginarán mi felicidad al poder ir leyendo tranquilamente mi lib... bueno, me fui por las ramas.
Volvamos.
Una mañana *casi* como cualquier otra, en el colectivo.
Volvamos.
Una mañana *casi* como cualquier otra, en el colectivo.
De pronto, cuando ya eran casi las 9 menos cuarto y estábamos a escasas 15 cuadras de donde me tendría que bajar (y entro a las 9, nunca llego a esa hora), se sube un buen muchacho por la puerta del medio. El chofer, muy simpático (Sarcasmo) le pide amablemente (Sarcasmo) que se baje, a lo que el adorable (Sarcasmo) muchacho responde "No, no me bajo, cobrame el boleto que yo también quiero llegar a mi trabajo".
La escena de arriba se repite así tal cual durante unos 10 minutos (o 15, pero era MUCHO), entre los cuales el colectivo decide tiernamente (Sarcasmo) estacionar su vehículo móvil, encaprichado como estaba, mientras repetía que si el flaco no se bajaba, no seguía. A esto sumemoslé las puteadas de los pobres 45 infelices a bordo del colectivo, los cuales TODOS llegaríamos tarde a destino (ese día no iba a ser la excepción para mi).
En algún punto del bardo, mezcla con la historia épica que quería seguir leyendo y no podía (trate usted de leer algo en inglés muy copado mientras tiene a unos cuantos gritando arriba del colectivo en puteadas de colores), yo ya soñaba despierta con que ambas personas padecieran combustión espontánea, a falta de que al menos yo no llevo encendedor.
Finalmente no hubo fuego para nadie, y tuvo que subir un policía a decirle por favor al chofer que se dejara de romper las pelotas y arrancara.
Y llegué a la facultad a las 9 y media.
Y llegué a la facultad a las 9 y media.
¡Una hermosa mañanita!
4 de noviembre de 2011
OFF
Para todo estudiante (y si es laburador, PEOR, y me sumo a eso), debería haber obligatoriamente un botón de apagado de cerebro en algún lado, cosa de tener unos momentos de estar mirando a la nada, babeando, y descansar de tanta carga mental, especialmente en este horrible mes del año llamado Noviembre, que no sé a ustedes pero a mi me está dejando el bocho como una pasita de uva triste y famélica.
De pronto miro el calendario que tengo acá en el escritorio donde me anoto las entregas, los parciales, las maquetas, los powerpoints que hay que presentar, y sufro como condenada. Por otro lado miro los libros de George R. R. Martin (escritor de Juego de Tronos), y noto que no pude terminar todavía el segundo por causas ajenas a mi deseo, y sufro más, y siento un terrible dolor.
Y quiero que sepan algo.
Cursar doble turno, mañana y noche, cuando en el medio de ese mismo día hay que trabajar (cual si fuera un sanguche y el trabajo fuese el queso), está MUY MAL y es una pésima idea que no voy a repetir nunca más en la vida.
"Hola, cerebro, en donde estás?" (Homero J. Simpson)
De pronto miro el calendario que tengo acá en el escritorio donde me anoto las entregas, los parciales, las maquetas, los powerpoints que hay que presentar, y sufro como condenada. Por otro lado miro los libros de George R. R. Martin (escritor de Juego de Tronos), y noto que no pude terminar todavía el segundo por causas ajenas a mi deseo, y sufro más, y siento un terrible dolor.
Y quiero que sepan algo.
Cursar doble turno, mañana y noche, cuando en el medio de ese mismo día hay que trabajar (cual si fuera un sanguche y el trabajo fuese el queso), está MUY MAL y es una pésima idea que no voy a repetir nunca más en la vida.
"Hola, cerebro, en donde estás?" (Homero J. Simpson)
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